Algodón orgánico y moda.

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Algodon organico y moda- gabrielfariasiribarren.com

El algodón orgánico y los consumidores conscientes.

En un artículo anterior analizábamos el protagonismo entre las fibras naturales y las artificiales dentro de la industria de la moda.

¿Dentro de las naturales, que rol está jugando el  algodón orgánico actualmente en las marcas de moda?

El perfil de las nuevas generaciones de consumidores conscientes tiene un distintivo sello de “orgánico”. Obviamente, las marcas han tomado nota de ello por lo que han promovido cambios en sus campañas de marketing y su cadena de suministros para que cumplan con los criterios de fibras y materiales obtenidos de forma ética y orgánica. Para muchas de estas empresas la utilización de algodón orgánico en sus colecciones se ha transformado en un requisito previo para el éxito de la marca tanto como la calidad de la producción, la diversidad de los modelos y el éxito en el seguimiento de las tendencias actuales.

En los últimos diez años el cultivo de algodón orgánico ha tenido un efecto positivo en la transformación de la industria textil. En 1996 se  lanzaron distintas gamas de ropa deportiva de 100% algodón orgánico y esto fue visto dentro del sector como un movimiento arriesgado. Sin embargo, lo que se consideró en aquel momento una estrategia inusual fue respaldada por el compromiso con la sostenibilidad, así como la intención de reducir drásticamente los costos de producción de algodón cultivado químicamente. Poco después, se hizo evidente que los beneficios ambientales superaban con creces el riesgo financiero y el liderazgo de las marcas que lo propiciaron sirvió como ejemplo para dar a conocer y demostrar que las marcas en el siglo 21 deben tener en cuenta otros aspectos que los consumidores y futuros clientes consideran fundamentales.

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Algodón orgánico y sustentabilidad.

Sobre la base de los últimos datos, se puede decir con certeza que la brecha entre las empresas que están liderando en sostenibilidad y las otras se está cerrando a favor de las primeras. Varias marcas globales han fijado como prioridad adoptar algodón orgánico para posicionarse como creadores de tendencia en cuanto a la protección del medio ambiente y en una fuerza disruptiva y positiva en las comunidades agrícolas productoras. Las marcas están dispuestas a participar en un diálogo honesto acerca de los orígenes de sus fibras y resto de materiales, que a su vez genera confianza y lealtad en el consumidor. Ya que lo orgánico representa una fuerte marca, claramente entendida y bien establecida respecto de la sustentabilidad, cada vez es más necesario para las empresas textiles incorporar al algodón orgánico en parte de sus colecciones. Al igual que los sectores de alimentos, salud y belleza, el de la moda está bajo la presión de ofrecer a los consumidores y a sus clientes conscientes opciones saludables y ambientalmente amigables con el planeta y sus ecosistemas.

Las marcas líderes se están moviendo hacia adelante con la “revolución de la moda” al cambiar el enfoque de la historia proyectando la marca de ropa a “la situación detrás de la escena”. Lo hacen porque para la nueva generación de consumidores conscientes es importante conocer dónde, cómo y quién produce las prendas y los accesorios que luego vestirán. El efecto de los consumidores sobre las marcas que adoptan las tendencias orgánicas es tan grande que las empresas están aplicando los mismos principios y técnicas en las fibras y materiales como el poliéster reciclado, el lyocell y otras.

Esta combinación de beneficios ambientales, sociales y económicos que trae el algodón orgánico proporciona una base para considerar el impacto de las otras opciones de fibras y la construcción óptima de la cartera de materiales.

La utilización de esta variedad de algodón por parte de las marcas mundiales de referencia es una demostración de un alto nivel de compromiso por aumentar el porcentaje de este tipo de algodón en las colecciones textiles de moda.

Algodón orgánico y responsabilidad social corporativa.

Las empresas que en los últimos años han hecho el mayor esfuerzo en la adopción de algodón orgánico han experimentado una mayor visibilidad como resultado directo de esta acción pero además no solo promueven el  cultivo de algodón orgánico sino también de otros materiales de fuentes sostenibles. A pesar de este fuerte incremento en la obtención de algodón orgánico certificado, las empresas productoras deben seguir mejorando para alcanzar prácticas 100% sostenibles y seguir participando en proyectos que van más allá de la certificación.

Un ejemplo de desarrollo conocido en el sector es proyecto Appachi Eco-Lógica en India, una iniciativa única que ayuda a los agricultores a implementar métodos ecológicamente racionales de cultivo y mejorar su calidad de vida, proporcionándoles una fuente de ingresos garantizada. Éste es conocido como un “modelo de crecimiento inclusivo” porque genera cambios sociales, económicos y ambientales a lo largo de toda la cadena de valor.

Conclusión.

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La utilización de algodón orgánico y los nuevos tejidos tecnológicos e inteligentes en moda son, bajo mi consideración,  las dos tendencias más disruptivas en el sector actualmente.

Apoyar el crecimiento de los pequeños agricultores de algodón orgánico es ahora una parte vital de la cadena de suministro textil y se centra en los aspectos sociales y económicos de la sostenibilidad. En este sentido los estándares de la industria también incluyen requisitos ambientales y la certificación orgánica en pos de  generar un compromiso aún más fuerte para proteger al medio ambiente y construir la sustentabilidad deseada por todos a largo plazo.

¡Estamos en el camino correcto y lo lograremos!

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Profesional de la industria de la moda con una importante trayectoria en las áreas de aprovisionamiento, compra y producción de textiles y accesorios en América del Sur, Europa y Asia. Moda Sostenible para una industria textil responsable.

4 Comentarios

  1. Reflexiones sobre el Algodón Orgánico

    Miguel Angel Gardetti con la colaboración de Ana Laura Torres
    Última revisión y adaptación: Miguel Angel Gardetti 5 de Octubre de 2016

    Mucho se habla de los impactos ambientales y sociales negativos del algodón. Frente a esto, el algodón orgánico apareció y se posicionó –desde lo comercial- como una solución “sustentable”.
    ¿Qué es el algodón orgánico? Es el algodón que se produce sin el uso de compuestos químicos “sintéticos” (pesticidas, reguladores del crecimiento de las plantas, defoliantes, etc.) y sin el uso de fertilizantes y utilizando un plan de producción orgánica (1). Sin embargo, es importante destacar que tanto químicos como fertilizantes denominados como “naturales” pueden ser utilizados en la producción de algodón orgánico (2) y que determinadas certificaciones así lo permiten (3).
    ¿En qué grado es una solución “sustentable”? Los expertos en textiles, indumentaria y moda están desarrollando nuevas habilidades, las interdisciplinarias. Las separaciones disciplinarias que caracterizaban los anteriores enfoques de la moda y textiles -las divisiones entre los técnicos y creativos, entre artesanía y diseño, entre las ciencias naturales y ciencias sociales, etc.- están ahora siendo vinculados entre sí por una nueva generación de pensadores y profesionales. Estos expertos están teniendo éxito tanto en definir como en abrir el amplio e inclusivo marco de la sustentabilidad, valiéndose además de múltiples tradiciones y metodologías académicas para entender mejor lo que ésto significa para la moda y textiles.
    Entonces la respuesta a la pregunta anteriormente planteada, va a depender de la amplitud de nuestra mirada. Lo importante aquí es el término sustentable vinculado a la palabra solución. La complejidad de la sociedad actual abre el dilema que propone la sustentabilidad. Es que lo “sustentable” generalmente se reduce a los conceptos que lo componen: no existiendo parámetros y límites que puedan ser definidos objetivamente
    Si focalizamos –con la visión más amplia que nos exige la sustentabilidad- en la crisis alimentaria que aqueja a la humanidad desde hace muchas décadas y que se agrava cada vez más, deberíamos tomar en cuenta que la producción de algodón orgánico requiere significativamente más tierra (¿más agua?) que el algodón convencional y más trabajo también. Esto redunda -obviamente- en mayores costos, convirtiéndose en un producto cuasi exclusivo y limitando su acceso a una franja reducida de la población. Esto puede resultar éticamente cuestionable pensando que las zonas en donde se cultivan las dos clases de algodón (convencional y orgánico) son regiones -generalmente- con altas tasas de pobreza y a veces de pobreza extrema y en donde, además, la infraestructura de agua potable muchas veces es inexistente.
    Con una mirada menos amplia y focalizada solamente en el consumidor se podría preguntar si con el algodón convencional existe peligro para ellos. Uno de los mayores argumentos de comercialización y de ventas en el algodón orgánico es que al algodón convencional tiene residuos de pesticidas que son potencialmente peligrosos para los consumidores y que la certificación orgánica significa “libre de residuos de pesticidas”. Este argumento no está respaldado por investigaciones académicas y es un malentendido muy común. En efecto desde este punto de vista, no hay diferencias esenciales entre el algodón convencional y el orgánico (4). Veamos: la Bremen Cotton Exchange viene testando los residuos de pesticidas (herbicidas, insecticidas y funguicidas) en el algodón (convencional) de los Estados Unidos y de otras procedencias. Los resultados muestran que las muestras satisfacen los estándares de la “Eco-Label Standard”. Incluso se han hecho ensayos sobre metales pesados y el resultado ha revelado que no exceden los valores permisibles por la Oeko-Tex Standard (6). Desde los procesos -preparación para el teñido y/o terminado- las telas de algodón son tratadas en procesos que remueven los residuos de pesticidas, si es que están presentes (5).
    Una mención aparte merecen los impactos generados por nosotros como consumidores. La sustentabilidad nos exige una actitud más responsable referida no sólo al consumo de agua y energía y a la utilización de químicos y detergentes en el lavado de las prendas, sino también a cómo debemos manejar la presión de compararnos con otros en cuanto a la acumulación y ostentación de bienes, al constante reemplazo de cosas -que en el mundo de la moda, significa que cada nueva adquisición requiere de otra que “haga juego”- y la obligación cultural de experimentarlo todo y tomar el consumo como un continuo proceso de formación de identidad. El algodón -tanto convencional, como orgánico- requiere de una cantidad importante de agua y de energía para su cuidado. Dos de los recursos más importantes en el marco de la sustentabilidad.
    Para las personas que sufren de alergias a los compuestos químicos y que poseen piel muy sensible, el algodón orgánico es una excelente solución. Por todo ello, en este tipo de algodón “co-existen simultáneamente” impactos positivos y negativos. ¿Qué debemos hacer? Desarrollar un proceso de aprendizaje y comprensión del sector textil y de la moda como un sistema complejo, íntimamente conectado con otros sistemas técnicos, estructurales, sociales, culturales, económicos, todos situados en el contexto de la sustentabilidad, entendiendo que la responsabilidad individual -como individuos/consumidores- es el centro de la cuestión.

    Notas:

    (1) International Cotton Advisory Committe – ICAC- (1996) Growing Organic Cotton (Washington, CD: ICAC); Chaudhry M. R. (1998) Organic Cotton Production, The ICAC Recorder Vol. XVI(4) December 1998; Chaudhry M. R. (2003) Limitations on Organic Cotton Production, The ICAC Recorder Vol. XXI(1) March 2003; National Organic Program -NOP- (2005) Certification for Agricultural Products that Meet NOP Standards. Fuente: http://www.ams.asda.gov/nop/NOPPolicyMemo08_23_05.dpf (acceso: diciembre 2012).
    (2) US Department of Agriculture -USDA- (2008), National List of Allowed and Prohibited Substances, 7 CFR Part 205.600-606 (Washington, DC: USDA-NASS).
    (3) Official Journal of the European Union (2006), Commission Regulation (EC) Nro. 780/2006, amending Annex VI to Council Regulation (EEC) ;ro. 2092/91 on organic production of agricultural products, 25.5.2006 pp L137/9-L137/14. Fuente: http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/site/oj/2006/1_137/1_13720060525en00090014.pdf (Acceso: julio, 2012).
    (4) Oeko-Tex (2008), Oeko-Tex Standard 100 for textile products. Fuente: http://www.oko-tex.com/OekoTex100_PUBLIC/index.asp (Acceso: febrero, 2012).
    (5) Kuster, B. (1994), Determination of fibre impurities and contaminants in the cotton finishing process, in Proceedings of the International Cotton Conference, Bremen, pp 159-160.

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