Año 2020 d. C.

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Año 2020 d. C.-gabrielfariasiribarren.com

Para este artículo he fijado un objetivo muy simple. Solo pretendo compartir con ustedes algunas opiniones y enseñanzas que nos ha dejado esta profunda crisis global. Es probable que gran parte del contenido no esté relacionado directamente a la moda y al textil pero creo que lo que podemos comprender y aprender de estas experiencias trasciende nuestro apasionante sector y tienen la capacidad de hacernos mejores personas y ciudadanos.

Antes de enumerar esas apreciaciones y los hechos que considero relevantes, aclararles que me pareció ingenioso utilizar el título Año 2020 d. C. utilizando las conocida abreviatura «después de Cristo» pero con su significado readaptado a las actuales circunstancias: después del Coronavirus. Puede ser considerado simplemente como un curioso giro del lenguaje o lo podemos utilizar para hacer visible el profundo cambio que esta pandemia imprimirá en nuestro mundo.

Al respecto les recomiendo leer este artículo donde hemos analizado las preguntas fundacionales que origina esta crisis del Coronavirus: Un futuro muy diferente a nuestro pasado reciente

No vimos la pandemia, no vemos el calentamiento globalAño 2020 d. C.-gabrielfariasiribarren.com

Estábamos plácidamente adormecidos sobre cierta normalidad y no nos pareció necesario romper nuestra rutina para enfrentar a un virus originado en en lejano Gran Dragón Oriental.

Si no pudimos ver venir una pandemia anunciada, provocada por un nuevo virus que fue decodificado genéticamente en un tiempo récord y que previamente a su avance hacia occidente mató a miles de personas en Asia, ¿cómo pretendemos observar el calentamiento global que es gradual? o ¿el daño silencioso (al menos para nosotros y por ahora) que estamos causando a la naturaleza y al medio ambiente?

Debemos ser más honestos y reconocer que preferimos seguir con nuestro día a día. Tal vez, nos consolamos pensando que algo se está haciendo y que la solución a este problema la deberán buscar las futuras generaciones. No es optimismo, es imprevisión y le estamos adicionando una importante cuota de autocomplacencia y desidia.

Al respecto de nuestra muy poca capacidad de previsión y cierta displicencia global ante la COVID-19, aquí les dejo el enlace a este artículo donde observamos este lamentable comportamiento, incluso por parte de los líderes mundiales: Noé y el Coronavirus

Lo que no se puede medir no se puede mejorarAño 2020 d.C.-gabrielfariasiribarren.com

«No poseemos la capacidad de apreciar cuan bueno o malo es algo hasta que lo comparamos»

Sin duda y en parte, no pudimos percibir claramente lo que estaba sucediendo en China con el COVID-19 por los mismos motivos de siempre con este país: falta de transparencia, poca información, no existen fuentes fiables y contrastadas, por esa «duda» que siempre se cierne sobre China como una inmensa nube negra en este tipo de acontecimientos o por otras tantas e innumerables razones. En resumen, no dan información, la que dan es poco trazable y tampoco nosotros, el Resto del Mundo, la solicitamos cabal y enérgicamente. Además y para completar el cuadro, China ha demostrado en reiteradas oportunidades que sabe manejar estas situaciones con el objetivo de salir indemne y hasta sacar ventaja. Lo ha hecho otra vez con esta crisis y no deberíamos permitir que vuelva a suceder en el futuro.

Fue ante esa falta de visión que necesitamos de Italia, de su desesperante situación, para ver y reconocer al problema en el que estábamos inmersos. Ahí comprendimos que el Coronavirus era una pandemia letal en toda regla, no precisamente por su letalidad sino más bien por su alto grado de contagio, potenciado por nuestras costumbre occidentales, generaba una cantidad de infectados que requerían cuidados intensivos y respiradores mecánicos y esto colapsaba la infraestructura sanitaria. Debo admitir que aun viviendo desde el año 2006 en Asia, fue en ese preciso momento y por comparación con Italia, cuando comprendí las excelentes estrategias adoptadas por Hong Kong, donde vivo, Corea del Sur, Singapur y Taiwán. Italia nos dio la posibilidad de medir, de comparar entre unas estrategias y otras e incluso lo que sucedía si no se aplicaba ninguna.

Ciencia y tecnologíaAño 2020 d. C.-gabrielfariasiribarren.com

A través de este proceso, podemos ver claramente que en las estrategias más eficientes, al comportamiento colectivo y preventivo de los ciudadanos, que ya tienen experiencias previas en epidemias, se le adicionó ciencia y tecnología. A partir de este año 2020 d. C. (después del Coronavirus) no puede faltar ninguna de las dos, sobre todo en aquellos países con importantes aspiraciones a tener un rol protagónico en este nuevo mundo post COVID-19.

Asia desconocida para Occidente

Asia sigue siendo desconocida (¿Tal vez subestimada?) por occidente. Con la actual pandemia esta situación cambiará. Occidente observará los cambios acontecidos durante estos últimos años en el continente y en sus países más desarrollados, tratará de entenderlos con la ventaja que aporta el paso del tiempo, buscará diferencias y semejanzas con la propia cultura y en ciertos aspectos, pretenderán adoptar sus estrategias más exitosas. Ejemplo: como enfrentar la próxima pandemia.

La diferencia sustancial en la estrategia asiática para detener la pandemia la hacen las personas, el comportamiento adecuado de cada uno de ellos. No se trata de solidaridad o empatía, es un comportamiento colectivo (también llamado «de colmena») sobre un tema donde existe experiencia previa. Ese trauma, en el caso de Hong Kong es el SARS del año 2003, sirvió a los ciudadanos para entender la situación desde el principio y seguir las recomendaciones sanitarias desde un primer momento y antes que el gobierno las hiciera públicas. Es una reacción automática sobre hábitos que siempre están a mano, en el baúl de los recuerdos de cada ciudadano, que de vez en cuando desempolvan y sacan a escena.

Esta misma experiencia previa, permitió a los países asiáticos desarrollados investigar y dotarse de la infraestructura y los recursos necesarios para enfrentar con conocimiento, disciplina y eficiencia a la próxima epidemia. Y un día llegó la COVID-19 y se transformó en pandemia.

Los medios de comunicación solo tienen la noticia y la vociferanAño 2020 d.C.-gabrielfariasiribarren.com

Esa descoordinación a la que hacía referencia al comenzar el artículo, se vio reflejada incluso hasta en los medios de comunicación masivos al comienzo de la pandemia. Reciben la noticia de lo que ocurre en el otro extremo del planeta pero no conocen la situación en detalle, no pueden decodificarla y por lo tanto no tienen la capacidad de interpretarla y explicarla correctamente.

El piensa global incentiva la búsqueda de la noticia y la tecnología digital a través de internet permite encontrarla. Por el actúa local, los medios han prescindido de sus enviados especiales en los lugares donde ocurren los acontecimientos. Este proceso constituye un claro ejemplo de globalización de la noticia, donde la sustitución de un periodista sobre el terreno por la simple lectura en la web ha generado una sustancial pérdida de análisis. Así se ha tornado habitual escuchar una simple «vociferación» de las noticias internacionales pero sin un análisis certero de quien normalmente conoce los acontecimientos y el lugar donde se desarrollan.

La empresa privada sabe como gestionar una crisis 

Esta pandemia también dejó muy claro que la gestión privada reacciona mucho más rápida y eficientemente que la administración pública. Las empresas han ido muy por delante de los gobiernos y han ofrecido su colaboración con soluciones mucho más veloces y efectivas. Tal vez podríamos considerarlo como un detalle, pero creo que debo mencionarlo porque es muy probable que sea mucho más cercano a la realidad de lo que nos imaginamos. Los privados, en el rol de cliente o proveedor, realizan habitualmente videoconferencias internacionales para trazar la ruta del producto, producirlo en origen y que llegue a destino de la mejor manera y lo más rápido posible. No nos debería sorprender que lamentablemente, los responsables de la salud pública occidental no hicieran ni una sola videoconferencia para coordinar la estrategia con sus pares asiáticos cuando la COVID-19 era solo una epidemia.

Nos sentimos muy orgullosos por la inmensa ayuda y las innumerables acciones de colaboración que las empresas del sector de la moda y la industria textil han generado en favor de los ciudadanos de los distintos países afectados.

¡Mis mejores deseos para todos ustedes y sus seres queridos!

 

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