China y la actualidad de las empresas extranjeras.

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Un Gran Dragón de dos caras.

Hoy China, no es la misma China de hace diez años.

¿En esta afirmación estamos todos de acuerdo, verdad?

¿Ha llegado a su fin la “era dorada” para las empresas extranjeras en China?

¿También, en  la respuesta a esta pregunta estamos de acuerdo?

Evidentemente, las reglas del juego cambiaron y las condiciones ya no son tan favorables para aquellas empresas que desean instalarse en la llamada “fábrica del mundo”. Sin embargo,  esto no significa que “no existan oportunidades” para quienes desean hacer negocios en China, invertir, desembarcar comercialmente o contratar la mano de obra de este gran país.

Como ya analizamos en artículos anteriores, muchas firmas extranjeras, a la hora de producir, prefieren radicarse en países del Sudeste Asiático antes que en China debido a los cambios socioeconómicos que están  disparando una nueva coyuntura en el Gigante Asiático y su correspondiente aumento del coste de mano de obra y del costo de vida.

Con respecto a las firmas extranjeras que operan en China, podríamos señalar claramente la existencia de tres periodos desde su instalación y posterior proceso de evolución.

Business concept enter China

1. La era de “la fiebre por China”.

Duró hasta el 2009. Desde su entrada a la OMC y hasta ese momento, una gran cantidad de empresas extranjeras comenzaron a operar en China. Muchas de ellas, mientras se adaptaban y observaban el panorama, lo hicieron de forma irregular.

2. La era de la transición.

Desde el 2009 hasta principios del 2014. En este lapso de tiempo, podríamos decir que una gran parte de las empresas se regularizaron, hicieron lo que correspondía para operar legalmente, mientras que otra parte, siguió como en el primer momento.

3. La era de la madurez.

Desde el 2014 hasta la actualidad, donde la gran mayoría de las empresas llegaron a la conclusión de que había dos opciones posibles.

La primera, que a través de una planificación de largo plazo y con una estrategia continuista era necesario regularizar la situación y operar legalmente.

La segunda, irse definitivamente de China.

La gran mayoría de las empresas ya consolidadas optaron por la primera opción.

¿Qué significado tiene este proceso o cuál es la lectura que debemos hacer de esta situación?

A mi parecer, lo que está pasando con la inversión extranjera en China no es tanto una disminución, sino una maduración. Lo que está sucediendo es que aquellas empresas que nunca deberían haber entrado y operado en China y lo hicieron erróneamente en primer lugar están desapareciendo o al menos considerando seriamente la posibilidad de hacerlo.

En cambio, las empresas que ahora buscan entrar en China para comercializar sus productos o  servicios lo hacen con un mayor grado de análisis y maduración. Ya no prima solamente la irrefrenable decisión de seguir “la fiebre del oro”.

Igual de maduras y analíticas se muestran las compañías que deciden trasladar su infraestructura productiva desde China al Sudeste Asiático, a India o a Bangladesh.

Conclusión.

Shanghai, China

Tal vez, China ya no sea la única “fábrica del mundo” pero nadie puede negar, que comercialmente hablando, es un mercado gigantesco, en expansión y que genera una enorme expectación global.

Por consiguiente, se está dando un fenómeno previsible de maduración y de intercambio entre el arribo de las empresas comerciales y la partida de las empresas productoras.

También a mi entender, esta tercera etapa es mucho más racional, metódica y estratégicamente mucho mejor planificada que el “frenético e impulsivo” proceso de establecimiento durante la fiebre por China, donde las empresas decidían establecerse de un día para otro, sin posibilidad de objeción y bajo el fundamento irrefutable de que los demás, llámese competencia, ya lo habían hecho.

Esa incuestionable falta de análisis interno, de la propia situación, y del entorno chino generaron graves problemas a las compañías, pérdidas monetarias cuantiosas y en muchos casos, el despido sistemático de los tomadores de decisión.

Lo positivo es la experiencia que hemos adquirido de todo aquello. Hemos aprendido que China es un país muy grande, generoso, receptivo y lleno de oportunidades a la hora de ganar pero a la vez es inmensamente heterogéneo, duro y que castiga fuertemente cuando nos toca perder.

En conocer las dos caras del mismo Dragón e interactuar con él con plena confianza y convicción está la clave del éxito profesional y empresarial.

¡Los motivo a que una vez que investiguen en profundidad y conozcan a este gran país, se animen con total seguridad a ir a por la gran cantidad de oportunidades que nos ofrece!

Saludos.

Artículo publicado en Directivos & Gerentes

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